sábado, 12 de julio de 2014

Caídas a media noche

Puebla de Zaragoza a 12 de julio de 2014
Mi estimado:
Esta última noche ha sido de esas en que la cabeza podría estallarle a alguien de tanto pensar y pensar. Lo que haya sido de mi día no importa mucho, es igual de apagado y miserable. En estos momentos siento tanto haberte hecho parte muy importante de mi día, se acabó el diario y especial confidente. Sí, sí me gustaba saber que contaba contigo cuanto más caprichosa podía comportarme.
A pesar del completo entendimiento de lo ya sucedido por aquellos días, no pasaba de una pequeña revolución a mordidas con la almohada y algunas sábanas incómodas. A partir de no sé dónde las pesadillas acerca de... han sido constantes... ¡Oh sí!, abril, abril hizo la presentación triunfal de semejantes torturas a nivel del subconsciente. Puedo asegurar que, hasta el día de hoy, el desvanecimiento de ambos en medio de la nada nunca me había visitado. Semejante sensación me ha dejado en una especie de letargo por el resto del día. Y sí.  Me veía  sentía desaparecer de una forma acelerada a comparación de estos últimos meses.
Caídas a media noche que me golpean sin avisar, que me sostienen y me sueltan en un mar profundo y congelado que busca despertarme. Son caídas que me recuerdan que vivo porque respiro y como, pero que señalan el escape de mi razón desde caluroso y húmedo abril. Abril que llegó como una flor en todo su esplendor y me fue arrebatada cuando apenas comenzaba a disfrutarla.
Mi querido fantasma, te llevaste el último pétalo de mi abril sin habérmelo pedido, sin al menos avisar, sólo te lo llevaste mientras caminabas sin mirar a dónde. Mi querido fantasma, guárdalo bien y no olvides que el primer pétalo se lleva un sueño profundo y etéreo. Me quedé con una única hoja, la que me acompaña en las caídas a media noche, que ahora sé, no me dejarán en paz

De aquí y al resto de mi existencia, tuya, Diana.
(y todos sus demás nombres)

jueves, 10 de julio de 2014

Café junto a la mesa que nos quitaron.

Puebla de Zaragoza a 10 de julio de 2014

Mi estimado:

Largos fueron mis andares en viejas calles con paredes fantasmas, todas viejas y con dientes faltos. Largos han sido mis andares sobre las calles que nuestros pies persiguieron en busca del cobijo de un suave y caliente dulce-amargo que puede tener una simple taza; todas sin variar cuando una mesa olvidada de los ojos ordinarios nos esperaba en la sombra y un frío deseable. Las flores que nos dieron la bienvenida nuca más volvieron, se fueron a un lugar común en que la pudrición es parte indispensable.

Volví sin ningún miedo, guiada por la levedad de mis pasos en esta ciudad de piedra, he hecho todo cuanto nos correspondía, incluida la poca atención de nuestros meseros favoritos. Hay fantasmas que van y vienen, me saludan y miran, a veces, con suma tristeza el humo saliente de mis labios. Van de un lugar a otro, como si estuviesen mudando cadáveres, todos los dejan en nuestra mesa, esa, que hoy no me esperaba y que miro mientras escribo esto. Me sonríe a veces, yo hago lo mismo sin pensar que el resto de mi café se va enfriando y que mi cigarro se ha consumido. Tal vez sólo estoy ignorando que esto sucede.

Cada trago sigue siendo dulce, igual que en veces anteriores. La cruz que adorna piadosa el rostro de la madre sosteniendo al hijo me sonríe, así, sin más. Me cree fuerte al estar aquí sin el acompañante que bebe y exhala humo como yo. Está contenta de poder estar al frente mío, aunque sea estática, compensa un poco el silencio que nunca hubo en la mesa pero sí en otras partes.

Se enfría mi café, mis manos y mis sentidos. Miro la mesa que nos han quitado, estoy junto a ella, se encuentra repleta y sola, me pregunta por qué no avisé el arribo, así pudo estar lista. Puedo ser paciente, confiar que la próxima vez la habré de encontrar sola y lista para acompañarme y que tu fantasma esté con ella y el silencio abrazador que siempre has dado.

No hables, no es necesario, quiero silencio aquí, en la tarde y al cielo frío que me observa divertido mientras enciendo el próximo cigarrillo y pido otra taza de café. ¡Shhhh! Calla, los fantasmas hablan y tú también, pero hoy quiero silencio con el calor de la canela y la porcelana. Hoy sólo me basta el sonido de mi respiración al sentir el tabaco, sólo deseo tu silencio y quietud aquí, junto a la mesa que nos han quitado.

De aquí y al resto de mi existencia, tuya, Diana.
(y todos sus demás nombres)

martes, 8 de julio de 2014

Sostenías una mano.

Puebla de Zaragoza a 08 de julio de 2014

Mi estimado:

Pareciese que ningún momento del año parece el indicado para despedirse, los días fechados cambian de color de un año a otro cuando prometían ser así por largo tiempo, un verano pasado alguien sostenía mi mano cuando el piso se quebraba, cuando el mundo temblaba para tragarme y ningún tipo de luz me mostraba la salida que esperaba. Perder el sostén de la cordura es más complicado de lo que parece.

Un bosque entero se quema a mi alrededor, no puedo ni siquiera levantar los brazos, el calor busca consumirme ante esta soledad con la que no puedo pelear, miro cómo lentamente mi alrededor comienza a perecer junto con mi propia decadencia que, tarde o temprano, me acabará. No hay luz en este momento, el cielo se emsombrece con el humo de tan miserable culminación.

No escucho nada, probablemente no haya nada que escuchar, no creo que tus pasos hagan ruido cuando me encuentro en el fondo, en realidad no creo que tus pies se encuentren en medio de esta nada que perece y me hace perecer. Se me comen los sentidos, me ha abandonado todo rastro de vida aparente en este suelo lúgubre, un vegetal podría tener más vida que yo.

Cierro los ojos sin distinguir la oscuridad de mi alrededor con la de mi mente. Me aparto del mundo, del fuego que busca consumirme, me aparto incluso de mí misma. Sigo con los ojos cerrados y lo único en lo que puedo pensar es en tu respiración al otro lado de la línea, sin saber qué decir y sin que fuera necesario que lo hicieras. Sigo escuchándote en el silencio más abrazador que pudiera imaginar cualquier persona, ese silencio que me bastaba y era la mano que me mantenía de este lado del mundo, retardando la llegada de mi escencia a Nunca Jamás.

Estoy en medio de una nada, respiro odio y exhalo dolor, la escencia de quien sonreía se fue a Nunca Jamás, dejando aquí uno proyecto de carne y hueso que se sirve de baterías para trabajar en aquello que llaman "vivir". Y sí, al menos de esta manera es como se puede volver de Nunca Jamás, aunque sea con los brazos descubiertos, aunque tarde la mitad de una pequeña eternidad... sólo no hables y sigue respirando hasta que el teléfono muera.

De aquí y al resto de mi existencia, tuya, Diana.
(y todos sus demás nombres)

lunes, 7 de julio de 2014

Duermo con un fantasma

Puebla de Zaragoza a 07 de julio de 2014

Mi estimado:

Siguen pasando por mí las horas y los días interminables, a veces parece como si estuviera en pequeñas pesadillas dentro de otras y así sucesivamente. No encuentro la mejor respuesta a ello, puedo simplemente estar en medio de la nada con el terror que me produce tu aroma en la cercanía o lejanía. Cada vez que despierto es el horror de encontrarme con una almohada vacía, de que me duelan los cabellos y la piel, de que este frío me vaya cortando la carne todo el tiempo.

¿En verdad te gusta visitarme de esta forma? Nunca logro comprenderte, mi estimado, nunca logro saber por qué prefieres hacer esta clase de viajes nocturnos cuando estoy más vulnerable que nunca. Tal vez... tal vez porque no hay interrupciones a medio camino, ¿cierto? Puedes ir y venir tal y como te plazca, sabes que no habrá más que nuestra soledad aunque siempre me dejes a la sombra de mi incertidumbre.

Sigo creyendo que en verdad haces visitas nocturnas, no pasa un momento en que no perciba que estás ahí, a un paso de distancia, que siento tu aroma e incluso un ligero roce cuando pasas junto y te desvaneces. Duermo sintiendo ese par de brazos con un cierto calor familiar que no olvidaría después de aquella tarde de abril. Me asalta ese fantasma que es capaz de abrazar, de besar y alterar mis sentidos al remontarme a un día primero que me ha marcado en toda el alma como si se tratara de un árbol.

Duermo con un fantasma que es producto de mi imaginación o de mi locura, un fantasma que es tan cálido y frío como tus manos aunque sólo sea eso: un fantasma. Duermo cada noche con un gran hueco en mi cama, abrazando la nada, añorando nuestros ayeres que fueron y no, mordiendo el almohadón que reprime mis reproches. Y cuando la madrugada magulla mi cuerpo junto con las pesadillas, es cuando el fantasma llega a abrazarme ante el terrible vértigo que experimento al verte en la cercanía deseada y no y sentirte en la lejanía que cada vez es más y más y lacera mis sentidos.

Duermo con tu fantasma, duermo con tu rostro y tu aroma desvaído mientras tú viajas al viejo país de las Maravillas, donde todo lo tengo que perder, donde siempre te tengo que perder.

De aquí y al resto de mi existencia, tuya, Diana.
(y todos sus demás nombres)

jueves, 3 de julio de 2014

Junto a ti me arranqué un riñón

Puebla de Zaragoza a 03 de julio de 2014

 Mi estimado:

Increíble es que el tiempo sea tan relativo, que corra cuando menos lo deseo pero que siga gateando y que el paso de los días se parezca a la eternidad más tortuosa. Apenas dos semanas me han separado del último suspiro en tus brazos y del aroma que percibí en una noche nubosa de junio, una noche que nos acabó y me quebró. Y es que hace mucho tiempo que no me acercaba al sentimiento de arrancarme a alguien de la vida, por muy insignificante que fuese.

Me he arrancado un riñón, me lo arranqué cuando revolvía interiormente con mi mano temblorosa, me lo arranqué cuando te extendí la mano y salí corriendo, me lo arranqué cuando supe que ya no había marcha atrás, que no existía una próxima parada. Me arranqué un riñón que me iba limpiando de toda la mierda a mi alrededor, me arranqué el riñón que me dio la sensibilidad que no tenía como persona sensata, me arranqué el riñón que me daba rubor de niña cada vez que sonreías, me arranqué un riñón que me daba mi primera y magnífica emoción aún cuando todo lo que respiraba me estaba matando.

Dicen que las primeras ocasiones no son las más importantes, difiero de esto, mi estimado, difiero porque sabes que tu primera ocasión la otorgas con meditación y razón, porque todo un año me fue llenando de sensaciones fascinantes y yo deseaba descubrir más, porque era la primera vez que no dormía por una sonrisa que me desbordaba el alma y los cachetes. Deseaba recordar esos sentimientos por el resto de mi vida, al igual que lo hago con toda primera ocasión, así como no he de olvidar cada primer día de clases, porque sé que una primera vez me guarda un punto de partida que querré guardar y un vistazo hermoso a mí misma.

Me he arrancado un riñón, te he arrancado de mí en la parcialidad más dolorosa. Me he arrancado el riñón que me dejó las palabras justas en el momento que debía, me he arrancado un riñón que me dio vida alegre de un verano a otro, que me hizo sana tanto como pudo. Tal vez el resto del mundo crea que nunca fuiste mi riñón, no se trataba de poseerte. No. Fuiste mi riñón porque yo te quería (quiero) de la forma más humana que he podido experimentar a lo largo de tragos amargos y llenos de rencores, a lo largo de una vida fácil y tormentosa en los más profundo de mi ser. Fuiste mi riñón porque sólo me bastaba que fueras tú, aunque no me quisieras.


De aquí y al resto de mi existencia, tuya, Diana.

(y todos sus demás nombres)

miércoles, 2 de julio de 2014

¿Qué le digo a mi cabello?

Puebla de Zaragoza a 02 de julio de 2014

Mi estimado:

De todo el tiempo que pasé meditando para tomar una decisión, he de admitir que olvidé algo muy importante, un rasgo que no pensé el día de hoy me viniera a torturar. Supe tu afición cuando insististe en conocer los gustos de una chica que apenas y sabía lo que le gustaba al comer, añadiendo que un sedoso cabello largo era de tu agrado. No podía evitar mirar los largos listones que me han acompañado por tantos años y que propiamente admitiste te gustaban. Les otorgué el sabor del vino que tanto me ha gustado, acompañado de ese gusto que descubrí también compartíamos: se volvió cosa de ambos, o al menos eso creímos mis listones y yo.

Ni Rapunzel podría sentirse más dichosa teniendo aún hebras de oro, siempre he disfrutado el aroma que me sigue día a día, procurando que nunca se muriera y que ese rostro tan querido hallase el camino, que se hundiera en la infinidad de semejantes listones rojos. Si te perdías en ellos no importaba, el frío era indiferente, el tiempo dejaba de correr, incluso tus a veces torpes dedos cuando no necesitaba de una almohada y te quedabas en mí. Era tal emoción en aquellos escasos momentos que nunca dejaron de ser importantes para el cabello de vino que siempre iba con el viento con toda la libertad que no me es posible tener por mucho que quisiera.

Irremediablemente, mi libre cabello ha llegado a notar tu ausencia, se traga mi llanto día y noche y busca darme consuelo cuando mis ojos se ciegan ante los recuerdos de mi mente. La última caricia no la quiso a pesar de las palabras dulces, a pesar de que también te agrada que esté en total libertad y se deje ir con el viento... era la única forma de ir en contra, de cambiar un poco parte del recuerdo que se quedan grabados en los cuadros y vivir el otoño de los diecinueves. Sabía que no te gustaría ese tejido en rojo, que te gusta que los listones vinos sean libres, que no los tenga atados como a un prisionero, pero aún así, era como se rebelaban para que no te acercaras nuevamente.

Y ahora, ¿qué le digo? no hace más que implorar de nuevo por esa libertad que extraña al igual que tú en ese momento de crueldad cuando acercaste la mano ante la cárcel de una simple liga. ¿Qué le puedo decir? ¿cómo le puedo consolar? Más que la libertad que ya le he concedido, es ahora que implora dejarle caer en el suelo.


De aquí y al resto de mi existencia, tuya, Diana.

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lunes, 30 de junio de 2014

Acordamos el olvido

Puebla de Zaragoza a 30 de Junio de 2014

Mi estimado:

Pocas horas han pasado desde una triste despedida, pocas horas han pasado desde que firmé el acuerdo de olvido para ambos. ¿Por qué habría de ignorarlo? Las horas se me iban entre la luz a media noche que entraba en mi ventana, en almohadas que absorben mis palabras, en estas cartas que no puedo entregarte. ¿Ya no estoy a salvo de ti? Regresé a un viejo jardín para perderme entre las letras de Werther, para no escuchar nada y ver sombras que no hacen daño, no precisaba que llegaras a donde asoman las lágrimas de quien te pidió que te marcharas. ¿Por qué no terminaste de irte?

Mis sábanas y las plumas que me sostienen en las noches saben cuánto me duelen las horas así, sin ti, sin mí, sin nada de lo bello que fue y no. No podría equivocarme al señalar que te he extrañado cuando más me siento al borde del abismo, añorando la mano que me sostenía cuando estaba a punto de caer. ¿Por qué? ¿Por qué? Sigo sin comprender la forma en que tu mirada caía sobre mí, en la cercanía de un cálido abrazo y esa demencia que nos dominó a ambos.

Acordamos el olvido que firmé, el olvido que te entregué y te pedí con el tiempo y la distancia, acordamos un olvido que aún no me regresa a vivir, acordamos un olvido que hoy pareció no existir. ¡¿Qué demonios?! Recuerda que me he ido, recuerda que te he pedido que me dejaras, que te fueras, recuerda el olvido de firmé, mi cabeza sólo se siente a estallar, el piso se quiebra bajo de mí... Es que tú en verdad sabes que tienes toda esa fuerza sobre mí, aún así, por favor, por favor, ten en cuenta que acordamos el olvido.


De aquí y al resto de mi existencia, tuya, Diana.
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viernes, 27 de junio de 2014

Terror al dormir

Puebla de Zaragoza a 27 de Junio de 2014

Mi estimado:

Es un terror constante el que me asalta cada vez que estoy por cerrar los ojos, es un terror que no puedo evadir cada vez que me encuentro en mi cama con una soledad abrazadora, hace tanto que no me daba miedo dormir sola.

Dime que soy una cobarde, tal vez eso me convierta en una verdadera cobarde o me quite este maldito terror. No podría hallar palabras para explicarte el vacío que siento cada vez que voy por la calle con mis libros, leyendo palabras vacías que me calan en lo más profundo, entrando a lugares inimaginables donde sólo me esperan muertos. Sé que no puedo encontrarte aquí, entonces, ¿que es lo que busco? No lo sé.

Te guardo en todas partes, es por eso que aunque no te encuentre siempre tengo en cuenta que estás ahí, lo sé todo el tiempo. Sigo escuchando tus notas viejas, voces ajenas que siempre suenan a ti. No pensé que acercarme a ese lado tuyo te mantendría por el resto del tiempo en mi cabeza. ¿Cómo te saco? Ni siquiera tú tienes la respuesta, es claro.

Tengo miedo de dormir, tengo miedo de cerrar los ojos y soñar porque ahora ya no te veo pero siempre te estoy buscando. ¿Es que ahora soy un muerto que sueña? No entiendo nada, nunca lo he hecho, ni a ti te entendía en ciertos momentos, nunca me he entendido a mi por completo. Dime si esto es simple de entender, no te quedes en silencio y di algo, aunque sean reproches, aunque sea para decirme que me odias, lo que sea.

Tengo miedo estando en mi cama, es un fantasma el que me toca, es un fantasma el que se acuesta sobre de mí, es un fantasma producto de mi imaginación... y le he puesto tu rostro.

De aquí y al resto de mi existencia, tuya, Diana.
(y todos sus demás nombres)

lunes, 23 de junio de 2014

Abismo de mi incomprensión

Puebla de Zaragoza a 23 de Junio de 2014

Mi estimado:

Sigo contando las malditas horas, mis malditos días y muy pronto mis semanas y meses. Sigo regresando en el tiempo para volver a leernos, para encontrarnos al inicio del viaje, en una parada donde decidí abordar y dejarme llevar por quien me tendía la mano en ese momento. Cómo extraño el sol y el viento en mi cabello cuando te sonreía debajo de un árbol agonizante que acompañaba un jardín muerto. Sí, fue ahí cuando decidí abordar contigo.

No sé cómo le hiciste todo este tiempo, no sé cómo le hacías para no volverte loco conmigo.
A pesar de que hay un abismo entre tú y yo sigo sin comprender muchas cosas, a pesar de que decidí como se espera que lo haga una persona sensata, sigo sin comprender muchas cosas. Todas ellas en tu manera de vivir y de ser, no siempre entendía tus formas de pensar, no siempre entendía tu forma de sentir y de mirar. Tal vez no lo hacía porque usas la cabeza mucho más que yo, porque antes de pensar en una consecuencia he decidido lanzarme sin más y saber qué me espera, si será bueno o malo, porque sigo viviendo como la niña que no quería dejarme.

Sabía que no iba a entenderte del todo, que tu vida y la mía son muy lejanas y diferentes, que mientras prefiero soñar a que todo es posible como en los cuentos antes de dormir tú estás consciente de lo que pasará, presientes el resultado aunque inexacto sea. Por eso no te comprendo ni tú a mí.
Veías a una niña transparente, inquieta, berrinchuda y curiosa por todo cuanto tuviera cara de nuevo, sabías que le ocurrían muchas cosas, tal vez entendías muchas de sus manías o veías claramente cómo era ella, pero jamás viste y jamás comprendiste que tenía un brillo especial, ese que sólo aparecía al mirarte un momento, haberlo ignorado fue gran virtud para cortarle la imaginación, lo cuál no sucedió ni en sus momentos de mayor terror durante las noches.

Se acabó la imaginación, la complicidad arrebatadora y las ilusiones de media tarde, se quemó el brillo especial de esa personita que moría por saberlo todo, por escucharlo todo como una aventura o un cuento más. Se acabó. Creció súbitamente, vio la gris realidad y se ahogó en ella porque no pudo mantenerse a salvo después de verse sola, no pudo ante tanta crueldad, no supo cómo ir en su contra para poder apreciarla sin temor. Se perdió como todo niño entre su tristeza al abandonar el viaje. El camino de regreso a casa no lo encuentro, no sé ni siquiera en qué estación me subí, menos en dónde estoy.  Sólo dime cómo volver, el verdadero Nunca Jamás me da miedo, no deseo seguir creciendo. No quiero mis años en la basura.

Sigo sin comprender ¿cierto?, lo sabía, nunca lo hago, sólo siento, siento sin la razón del pensamiento, pero no sin la razón de la locura. Mi locura no cambia nada, mi razón tomó la desición, es quien escribe, mi locura es la única que me dice que aún no dejo de sentirte. Aún no dejo de querer.

De aquí y al resto de mi existencia, tuya, Diana.
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domingo, 22 de junio de 2014

Memorias de una pesadilla de pérdida.

Puebla de Zaragoza a 22 de Junio de 2014

Mi estimado:

¿Hace cuántas horas que nos vimos? ¿Cuánto ha pasado de ese encuentro taciturno en medio de árboles y frialdad diplomática? ¿Desde cuándo no te veo en mi lugar favorito donde de vez en cuando me asustabas con tu inherente gracia? ¿Hace cuánto que me alejé del camino en que te seguía? Mi reloj ya no marca las horas correctamente, no sé en qué momento es de día o de noche, mis ventanas permanecen cerradas y mi habitación sin luz natural.

Camino de un salón a otro, todos están llenos de personas grises, todos hablan sin que los pueda yo entender. Te busco con la mirada porque sé que estás ahí pero eres invisible, te busco sin aire ya en mis pulmones, te busco en un patio ensombrecido por un árbol gigante, te busco en esta nada que lo tiene todo.

Le he preguntado a todos por ti, a las paredes, a las plantas, al viento... todos tienen una respuesta aplastante y dura, todos me quitan los colores y me borran de este espacio. Me quedo sin aire y sigo buscando, recorriendo pasillos fríos y duros, llegando a los lugares donde creo que estás, donde siento que podré verte. Cuando me doy por vencida y te veo en la lejanía corro hacia ti, corro porque eso ahora me da paz. Te das media vuelta y te vas, no me escuchas, tampoco me ves, sólo sigues tu camino lejos de mi, desapareciendo a cada paso, borrándome a cada instante. Soy yo la que busca eternamente porque soy yo la que ha dejado de existir esta noche.

De aquí y al resto de mi existencia, tuya, Diana.
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sábado, 21 de junio de 2014

Carta sin entregar: sentimientos faltos de esclarecer o develar.

Puebla de Zaragoza a 21 de Junio de 2014

Mi estimado:

¿Hasta qué punto es correcto y aceptable extrañarte ahora que te he arrancado de mí? Paso las noches más amargas al recordar la última vez que estuve entre tus brazos y tú en los míos, me cuesta creer que los pocos días que han pasado desde la última vez que sentí tu calor se sientan como una eternidad, me cuesta incluso creer que he tomado ya la decisión de que no estés presente en esta forma de vivir, donde no contaba que fueras quien me robara los suspiros y las noches, sino quien estaba ahí, sosteniéndome al borde del precipicio, quien estaba ahí diciéndome que todo iba a estar bien cuando yo me daba por vencida; no podría ser de otra manera, es así como más me duele tu vacío, es así como más te extraño y más te deseo a mi lado: diciendo que todo va a estar bien, cuidando nuevamente de mis sueños.

¿Cuánto tiempo ha pasado? He perdido la cuenta de los días, te fuiste de mis manos en un abrir y cerrar de ojos, te solté sin estar segura de que en verdad deseaba hacerlo, me quedé viendo cómo sucedía todo pensando que era lo mejor, y hoy no sé qué es lo mejor, hoy no sé si me mata más tenerte lejos o el mismo recorrido en laberinto al que estaba tan acostumbrada.

Duermo y no contigo todas las noches, me acuesto con un infinito vacío en mi pecho y mojo la almohada hasta que mi cuerpo se muere. Te encuentro entre un mundo de sombras, todo frío y distante, las risas de nuestro alrededor son los pinchazos que me alejan cada vez más de ti, de sentir que te tengo que perder a cada momento... como si no bastara conmigo misma. Haber decidido irme de tu vida y que tú te fueras de la mía me ha matado tanto como el aplastante dolor de las venas a punto de reventar junto con el corazón, me ha destrozado tanto que me he quedado en tu último abrazo, ahí, donde por un segundo no pasaba nada.

Pasaré otra noche infernal, dormiré otra vez con un fantasma, abrazaré a Mephisto para que me acompañe a tu encuentro, a tu doloroso encuentro para volver a perderte una y otra vez, para saber que te he perdido sin tenerte en mi, sin que fueras algo de mi, sin que nunca te haya tenido verdaderamente porque eras tú quien me tenía cuando así lo deseaba, tu voluntad era la mía, tu vida era la mía, yo era tuya y nada más, ni siquiera yo me tenía a mí misma.

¿Dónde te encuentro? ¿Dónde te pierdo? ¿Dónde estoy yo? ¿Dónde estamos? Déjame vivir en el pasado, en el verdadero pasado, donde nada duele, donde todo era posible, donde yo estaba más ciega que nunca, donde yo sólo quería seguirte y que me cuidaras. Déjame ahí y no temas, yo te sigo queriendo, en el pasado, en el tiempo que ya no existe, en el presente infernal, en el futuro incierto, en mis lágrimas y gritos... eso no cambiará. Fui yo quien hizo promesas a ambos sin decirlas, fui yo quien se dejó caer.

De aquí y al resto de mi existencia, tuya, Diana.
(y todos sus demás nombres)

miércoles, 18 de junio de 2014

No hay próxima parada.

Puebla de Zaragoza a 18 de Junio de 2014

Mi estimado:

No hay próxima parada en este viaje de carretera, ya no hay más paradas para descansar o mirarnos un momento después del ocaso. Ya no hay más paradas después de este largo andar, tú a tu destino y yo al mío.

¿Te puedo guardar en mis recuerdos? Me gustas mucho ahí, es como mejor puedo sentirte después de semejante viaje. No olvido la suavidad de los abrazos, tu piel resbalando junto a la mía, el bello candor de un beso pedido o un apretón de manos en aventura.

¿Cuánto tiempo ha pasado? Los años no los conté, las noches de tu cuerpo sí. Permanece ahí, por favor, recuéstate, me quedaré cinco minutos más, cinco minutos para no olvidarte, cinco minutos para volver a tenerte.

¿Sientes mi cuerpo junto al tuyo? ¿Sientes mis abrazos? ¿Y mis besos? ¿Sientes que aún estoy aquí? Víveme por última vez, estoy en ti de la manera más única que he podido sentir hasta ahora. Abrázame, bésame, no me sueltes aún, todavía no. Esta es la última parada, es aquí donde me bajo y tomo un tren de regreso.


De aquí y al resto de mi existencia, tuya, Diana.
(y todos sus demás nombres)

martes, 10 de junio de 2014

Nostalgia



Puebla de Zaragoza a 10 de junio de 2014

Mi estimado:

Era así como sucedían las cosas, es así como empezó todo, es así como Mayo te lo guardé, te lo dediqué y lo puse en la palma de tu mano. Así es como transcurren mis recuerdos ahora, en medio de la nada, en medio de mis sábanas olvidadas y una almohada que sigue llena de tu aroma.
Las tardes contigo siempre fueron complicidad y emoción, corriendo de un lado a otro, escapando de quién sabe qué, huyendo de los malos ojos para llegar a ti, a ti que estabas en un lugar con tu misterio a la vista.
Nunca dejaste de sonreírme, de quitarme el aliento, de escuchar todo cuanto tenía por decir y jamás dejaste de fascinarme en tus palabras. Te guardo las memorias de otros, te guardo cafés, las viejas letras, la vieja música y tus viejos años lejos de mi. No tiro nada a la basura, ni siquiera las últimas servilletas viejas y usadas, no tiro a la basura tus cartas ni las cuentas del teléfono, no echo a la basura todas las horas de sueño que regalábamos en medio de la madrugada sin asegurar que nos tendríamos, no tiro a la basura nada de lo que me has dejado.
Te tengo guardado, te conservo en donde no te pueda ver y en donde pueda sentir que te tengo, por los buenos momentos, por los buenos tragos, por los buenos besos y por el buen silencio que te tuve hasta el día de hoy.
Sólo puedo regresarte las fotos viejas, amarillas y quebradas, el resto es mío, mi memoria será suficiente para no olvidar tu cara de reliquia en medio de mis manos, llenas de problemas. No te regreso los momentos, no te regreso los años, me los quiero quedar, me quiero quedar con tu crueldad y tu dulzura, me quiero quedar con ambas partes de ti, me quiero quedar con ese ser sensato que me tomaba del brazo cuando me quebraba en medio del hielo, cuando reprochaba y rechazaba todo cuanto no me pareciera.
Y ahora, sólo vete, sólo déjame en paz, vete en la mejor forma que te apetezca, ahora, el fantasma soy yo, el extraño soy yo. Vete, deja que los años venideros estén libres de pesadillas, libres del miedo y el terror de habernos perdido antes de tenernos de verdad, la tristeza de estar frente a frente convertidos en piezas inertes del tablero de ajedrez.
Vete, que para extrañarte sólo necesito estar sola.


De aquí y al resto de mi existencia, tuya, Diana.
(y todos sus demás nombres)

lunes, 19 de mayo de 2014

Intentos de poema de un alma errante: capítulo 1

Extrañar
Porque de falsas mariposas me alimenté, porque de falsas imágenes me cultivé, porque con falsas palabras me ahogué, hoy simplemente ya no puedo vivir de falsedad.
Tus pasos al lado de mí me quitan el aire, tus tazas de café me envenenan, tus viejas palabras me ensordecen cada vez que te leo y regreso a los años de Elvis y el Rock and Roll.
Toma tu sombrero y aléjate, toma tus viejas sonrisas en atardeceres y corre hacia el cielo, toma tus viejas canciones y quédate en el olvido, toma un último periódico para leer en el camino.
Olvida los abrazos, entierra los suspiros a media tarde, quema los besos de madrugada y rompe los roces de sensualidad vacía cuando el sol comienza a salir.
Yo... Yo me quedo aquí, viendo cómo te vas, llorándole a tus pasos y al mar, tragando gotas de fuego con sabor a agave, jugando con el rompecabezas de mi falda y mis mallas, dejando volar las hojas de tus enseñanzas y saberes, pintando el mar con el rosa que te molestaba, renegando por todo... Yo sólo voy a extrañarte... hasta que se acabe la noche.

*Primera entrega de las creaciones de *Mephisto, y en horario estelar*.

 

jueves, 10 de abril de 2014

Globalización



La globalización, como su nombre lo indica, toma en cuenta a todo el mundo (el globo) para que haya cierta "unión" entre las naciones. Ahora bien, hablando en términos económicos, la globalización ha tenido un gran auge durante los últimos años con esta idea de que mientras más unidos estén los países, mayor crecimiento y oportunidades habrá. Siempre es preciso hacer un balance sobre todo lo que se nos informa ya que cada quien puede tocar el tema a su manera.
     Cuando hablamos de globalización estamos hablando de muchos "peros" cuando se trata de una relación "dominante-dominado". A menudo se habla de términos especializados en economía que pueden llegar a impresionar a quien tenga poca o nada de noción respecto al tema. Así como hay eliminación de impuestos, hay un daño acelerado en los recursos naturales y creación de impuestos que serán responsabilidad de los ciudadanos.
    El balance que hago - la opinión que tengo al respecto - es que la globalización, en los términos que se manejan hoy día a conveniencia, nos ha dejado más perjuicios que beneficios. He llegado a esta conclusión ya que la globalización (generalmente) va muy ligada al capitalismo, la explotación de recursos naturales, así como la pérdida de identidad por factores que nos llegan de otras partes. Tampoco he de decir que esta opinión sea absoluta, ya que hemos tenido el beneficio de un intercambio científico muy valioso y que nos ha permitido tener un mayor acercamiento con personas de otros países y ver puntos de vista, ya sea para debatir o ir comprendiendo cómo es que las culturas pueden no estar muy separadas.

Diana Laura López Hernández.

*Fuente (s): Conocimientos previos en Estructura Socioeconómica de México.

jueves, 13 de febrero de 2014

Humanismo: We are only human

Humanismo

 Hablar de Humanismo es hablar de uno como persona. Este movimiento nace en Italia y forma parte del Renacimiento; considera al hombre como el "centro" de todo; una idea muy contraria a la Edad Media, donde, indiscutiblemente, el centro de todo era Dios.
Con el humanismo, se dice que el hombre está integrado por valores que, válgame la redundancia, lo hacen humano; no tenemos a un hombre especializado, sino a un hombre que es capaz de abarcarlo, hacerlo y comprenderlo todo. Es por eso que se tiene la noción de un hombre "culto" (remarco el término con comillas por las posibles disputas que pudiera causar el uso de esta palabra), que vaya adquiriendo sabiduría ya que eso le dará un valor como persona.
Así mismo, concluyo diciendo que, en mi propia concepción, el humanismo es la forma en cómo nos vemos como seres humanos pensantes y racionales, las virtudes que podemos tener y cómo vamos construyendo el entorno en el que vivimos.



 


Referencias:

http://definicion.de/humanismo/
http://www.artehistoria.jcyl.es/v2/contextos/1849.htm
http://centros1.pntic.mec.es/devallea/isabel/css/humanismo.htm